lunes, 15 de junio de 2026

La sobriedad de uranio - 1834



¿Por qué permanecemos inmóviles ante las mañanas sucesivas y las radiografías que conservamos sólo para contemplar nuestras sonrisas?

Te hablo desde esta medicina de sueños erráticos. Allí aparecen las nubes que besamos con la devoción de quienes aman el incendio.

Así bailamos, convencidos del vino, bajo el desastre de madrugadas descolgadas. La uva. Su luz fermentada en los jardines.

Allí nos batimos cara a cara contra el primer rayo de lucidez.


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