sábado, 30 de mayo de 2026
La alucinación de Fuu en Chernovyl
miércoles, 27 de mayo de 2026
Henko: la probalidad de su sonrisa.
Aprendo a deletrear tus coincidencias
Madre, ¿Qué rama debo cortar?
¿Cuál raíz?
martes, 26 de mayo de 2026
Behemoth Black Hole
La inocencia del primate
¿Qué es una casa sino las partes de un naufragio? ¿Cómo debería llamar a este cálido derrumbe, a esta superposición de piedras moviéndose en el aire, que amo a pesar de este sol que quema sus lomos, a pesar de su peso al momento de hacer el amor y convertirse en una playa infinita?
Cuando nos hundimos, separados de nuestros pesos.
¿Qué es una casa sino un rompecabezas, el caparazón desarticulado de un cangrejo sin entrañas? Un jardín donde juegan niños al mediodía, a la hora en que gritan las ollas a pesar de las ausencias.
¿Qué es una casa sino una sonrisa destruida por las ansias y los sueños? ¿Qué es una casa?, pregunto mientras apilo otras piedras cerca de mí. ¿Qué es una casa?, pregunto mientras la maleza crece y otros reinos se instalan bajo esta luz que se quiebra sobre su sombra.
¿Qué es una casa sino esta montaña que empieza a crecer sobre mí?
Un mundo sin nombre
Hay gente que lo ha dado todo por ellos, pero continúan aferrándose al vértigo. Cuando una planta les crece en los vientres, procuran para su salud toda clase de detergentes, incluso ácidos que los retuercen sobre la tierra, como raíces que buscan entrar hasta el centro del planeta.
Los pescadores de Yu dejan los cadáveres en las montañas y esperan que bajen los cangrejos a despellejar los miedos intactos en sus nervios.
Yu festeja este festín con los labios rojos y tazones de arroz de la mejor temporada, mientras los cangrejos desatan los nudos de un mundo sin razones, bajo los arcos tensados de sus deseos.
sábado, 23 de mayo de 2026
Las nuevas voluntades
—Definitivamente algo había cambiado.
—No era el otoño. Tampoco alejarnos de mercurio retrógrado.
—La sexta extinción ocupaba todas las pantallas. Y la decepción más grande era que la especie humana no estuviera en la lista.
—Los días son transparentes. La idiotez colectiva también.
—No tengo nada que reprochar. Puedo sentarme a ver el fin del mundo una y otra vez con una copa de vino blanco entre las manos.
—¿Y todavía esperas algo de nosotros?
—Padre, por fin sé de propósitos.
—¿Qué encontraste?
—Un motivo para acariciar la paciencia que creía perdida.
—Yo pensé en alguna lucha. En un tigre deshaciéndose minuto a minuto entre resplandores.
—También vi ejércitos paralizados por el miedo. Una lágrima creciendo igual que una bestia sobre las ciudades.
—Las calles estaban abiertas. No había ningún mineral bajo ellas.
—Te cuento en las noches con un cuchillo en la mano para no olvidar el ritmo de la respiración.
—¿Y la luz?
—Permito ese haz solo para no olvidar la belleza de la oscuridad. Y tu nombre colgado del techo con la determinación de seguir muriendo a cada instante.
—Mis piernas admiran esa determinación.
—Lejos de este conglomerado de estrellas respira un objeto olvidado por los hombres.
—¿Qué observa?
—El momento preciso de nuestra colisión.
El comunismo Celestial
—Querida, lo que te precipita contra el mundo son esas alas. ¿No lo ves? Yo también giraba ayer como un pequeño dios; un ojo entre las multitudes. Conocí el rostro de la fortuna. Respiré junto a su ruido.
—Mira. Ten en cuenta cada parpadeo con el que te elevo, cada instante donde nos hacemos uno. Yo dialogo con las partículas que rodean tu cuerpo. Amo ese imposible donde mis ojos caen a tierra como satélites.
—¿Y después?
—Por la belleza del fracaso. Por este acabarse la sonrisa de tanta ira. Llegué para que buscaran mis restos como nuevas constelaciones en el universo.
—Te vi en la memoria blanca de un accidente de tránsito. Sin testigos. Las contusiones. Los alegatos sin sentido. Tambaleabas en el centro de la precariedad. Eras una columna de humo mientras ascendías y nadie podía creerlo.
—Lo cierto es que tocabas el cielo.
—Y no pertenecías a ningún reino terrestre.
—También sueño esa maquinaria que devuelve el aliento a las aves que caen confundidas al centro de la tierra.
Nunca dejes de ser panq
viernes, 22 de mayo de 2026
El extravío de Bowie en el reino celeste
Recuerda los caminos donde el polvo es un animal primordial.
Recuerda el sabor de la última gota en la botella, sedienta de historias.
Recupera el aliento.
El ritmo frenético de los tambores coronando la caída mutua.
Apresura el paso.
La noche siempre llega a sorprenderte de frente.
Cierra los puños,
como si arrancaras del vestido del cielo un valioso recuerdo.
Sálvate.
Te lo digo desde mi extravío,
desde el bullicio de mis ríos subterráneos.
Sálvate.
Deshazte de tus dientes y de tu cabellera de fuego.
Deshazte de tus ornamentos de mendigo,
brillantes y hermosos;
de tus harapos endurecidos por el amor.
Apresura el paso.
Vienen por ti,
y el futuro necesita la redención de tus actos.
Sálvalos.
Ellos jamás lo imaginaron.
Jamás te verán entrar en la tarde de todos sus anhelos,
como la escena encintada de un crimen pasional.
Sálvalos de su locura.
Aliviana su peso.
Carga con sus sombras.
Pero recupera el aliento.
Camina y sigue la estrella que arde en su memoria.
Camina sin importar el derrumbe de sus sonrisas de fantasía.
Cierra los puños.
Sueña.
Sálvate.
Piérdete en la deslumbrante travesía del mundo cuando desaparece.
Sueña.
Suéñate.
Sueña.
Sueña la hora dorada
donde la vida romperá tu cuerpo como una ola.
miércoles, 20 de mayo de 2026
El templo del óxido
¿Qué reinos se asientan en el fondo de la memoria, príncipe de la niebla? ¿Qué cuerpo se disuelve ante tu primera bocanada de aire? Ya no son el jade ni el oro quienes alimentan la locura de tu aparición. Nadie podría concebir la maravilla que se ha ido forjando desde la primera visión de tu figura atravesando los pasadizos subterráneos de los territorios negados a la luz.
Criatura de jardines de fantasmas: tu única posibilidad de hacerte uno con las partículas que devoran embarcaciones gigantescas aparece frente a ti. Una nube cálida borra los recuerdos. Pariente de la muerte, has abandonado tus huesos en continentes que cabalgan dimensiones invisibles, mientras las corrientes del mundo abren sus compuertas bajo tus pasos.
Primero la nomenclatura fue precisa. Después desataste los nudos de la carne en el festejo que corona la sonrisa mientras se desgrana, como un resplandor atravesando la médula de los cuerpos.
lunes, 18 de mayo de 2026
El invierno que prometiste
Porque, a pesar de todas estas muertes sucesivas, de la idiosincrasia del agua y de todo objeto celeste, me cuestiono este cúmulo de nubes en el pecho; este despertar en cada gesto que me empareja con la muerte. Pues, debido a ello, puedo descansar esta turba de colores en la hierba.
Porque, a pesar de ser cierto, de creer en la supremacía del oro bendito de tus alucinaciones, a pesar de todo esto, puedo hundirme lentamente en el sueño de los metales más preciados que gravitan en torno a la idea fabulosa de tu existencia eléctrica.
A pesar de la muerte misma, instalada en este reino donde los pájaros se estrellan a tus pies, confundidos, como yo en este instante en que se quiebra el universo. He pasado días pensando qué hueso le corresponde al esqueleto de esta galaxia, y no he hecho más que sentir mi corazón de terciopelo consumido por lo verdadero.
Doy vuelta a mis bolsillos como si de mi propia piel se tratase, para encontrar las flores que recogí durante estos últimos años. Le doy vuelta a mi alma, la que regresó esa noche, y la tiendo al sol: es una sábana blanquísima brillando bajo todas las constelaciones, con nuestro torso tatuado. Igual que el manto de Turín, que, a pesar de ser una mentira, es la mentira que más amo mirar con los ojos del pequeño que era, atravesando el fuego y perdiéndose en ese trance inacabable de caballos cabalgando fuera de los reinos de la muerte.
Anhelaba ser una aurora boreal en los confines de la conciencia; a veces mía, a veces la de un colibrí con la fortaleza de un toro de Lidia, vestido de sangre sobre un cuerpo de campos verdes.
No podría darle nombre a este río del que todos hablan, a pesar de su transparencia, a pesar del lodazal que odian y donde florecen los nenúfares que nadie ve. El sol cae junto a la mentira que enarbolo, la misma que blande tu aliento, al unísono de una estructura mayor que desconozco, pero que hace vibrar mi futuro y me concede un golpe contra aquello que temo y que, a su vez, es lo más sagrado que no ha dejado de acompañarme cada noche.
A ustedes, por todas las razones. Aunque ninguna sea suficiente ni verdadera.
sábado, 16 de mayo de 2026
Mucho después de que los imperios caigan
Una casa custodiada desde el amanecer. Mi casa. Se abre un camino fuera de la primavera. No conozco el nombre del milagro, ni las gotas que se filtran entre sus vértebras. Se cierra el camino y la nube sigue su rumbo. La corriente me permitió avanzar, respirando el mundo mientras cantaba: “Miren sus piernas endurecidas por el dios de las alucinaciones, miren desde la cima de su ruina”.
Así enloquecimos con el canto de las aves, enloquecimos bajo el aire agitado de sus alas. Es la ventura del hombre: esta dentadura frágil, prisiones celestes en peregrinación hacia el centro de las tormentas. Encendidos en la memoria volátil del cáñamo, brillamos desde el exilio deseado. Convulsionamos ante el orden natural del día. Mantuvimos en cautiverio el fuego preciso.
Proclamamos nuestra la tierra donde las ballenas van a morir, la espuma prodigiosa de sus bocas en la arena. El primer desgarro de carne volando lejos de la unidad pensada. Los territorios donde solo las suposiciones vuelven ciertos los abismos.
Pequeños suicidas, conocen la extensión del imperio de la voluntad que ha derribado toda frontera. El éxodo de la luz por la selva ha dejado a la noche con un solo órgano vital e indescifrable.
La mecánica de la sombra en la cuadratura del cielo.
lunes, 11 de mayo de 2026
La absurda necesidad de poseer
[...]
Un hueco en el laberinto. Probablemente una falla en la codificación. Respiro a través del jardín. El árbol ha escapado al ocultarse tu alma. Seguimos transmitiendo los eventos humanos. Tengo paralizado el brazo. Mi madre y la cicuta de su amor me envuelven. Ella me quiere libre.
Anoche dejé la ventana abierta para ver los meteoritos sobre la ciudad. Todo arde en el nombre de un girasol. Arqueología en los restos del campo de batalla, en la sábana del amor desapareciendo en cada célula extraña. Volveré a ser otro. Tarde o temprano volveré y no me encontrarán.
El polvo espacial fecunda el vientre de Liu. Podría pasarme la vida reconstruyéndote a imagen y semejanza de la bestia que trepa por mis ojos. Podría pasarme la vida dentro de una pastilla dulce. Un bello cerco de sauces meciéndose en lo lejano del borde de la noche.
Adivinas en las manos el arma que dio el color al circo del rey. Podré reír en la corte de los astros. Podré reír con los huesos de todos los que amo. Liu se pasea entre las finas hierbas que aparecieron mientras cantábamos. Liu atraviesa las ramas igual que un animal perdido en otro planeta. ¿Liu acaso temes saltar de rama en rama hasta caer?
Liu, mi corazón es una astilla que duele.
sábado, 9 de mayo de 2026
La tecnología de la resurrección
[432]
Quizás el milagro, es solo haber llegado hasta aquí.
[973]
Deja que el canto de los batracios oxigenen tu sangre, en su oración, que no es distinta a la de tu madre, ambos ascienden al cielo para esgrimir un pacto. En mi ascendencia ellos trepan aguas arriba en el río para morir mientras yo vuelvo a mi infancia en compensación o en el equilibrio justo del mundo.
[873]
¿Has oído a la violinista Soviética?
Realmente pensé que era libre. Pensé en saltar por encima de las butacas, desnudarme y gritar como un recién nacido en contra de todos; pensé en correr por los jardines de Versalles observándolos.
Ella
Hermosa y metálica como un satélite inalcanzable.
Aún todo estaba cubierto por la niebla y sus memorias eran páginas blancas donde escribir.
Yo dejé en ellos una herida que no podrán curar