miércoles, 20 de diciembre de 2017

Estamos en el aire

"Destellos de una vida ordinaria"
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todo empezó así. genoveva tiró vodka que yo estaba bebiendo, no pude detenerla, encendí un cigarillo y me senté en la cama, quería asesinarla, se abalanzó sobre mí con insultos que aqui no puedo evocar, me arrancó un mechón de pelo, la reduje como pude, se abatía como un gato dentro de una bolsa.
-puedo beber cuando quiera, soy el último de los románticos.
-ya podés escribir, estás acabado, ¿pensás que el alcohol te ayudará?
genoveva tenía razón, desde 1987 no podía escribir un poema decente. mi forma de beber no me había traído más que problemas, estaba enfermo- genoveva se fue por fin. sé que aún me ama y me admira por mis obras o por mi espíritu, a mi manera yo amo su ternura y su pureza. cada tanto nos encontramos y hablamos de los buenos tiempos, sé que me juzga desde el lado más pequeño y me culpa de males anteriores a mí. esto porque no conoce a los poetas ni sabe de qué fuentes proviene la creación, pero el tiempo todo lo modera. ahora genoveva es un recuerdo, me di cuenta de que por un tiempo iba a estar solo el aprendizaje fue duro pero logré convivir con mi ansiedad, con mis miedos y obsesiones, esperando siempre un golpe de suerte, la perla que me sería consagrada en medio de la ruta, puse orden en mi cabeza cuando abandoné el alcohol, solo una cosa podía hacerme daño, que el tiempo me embistiera brutalmente recostado."

jueves, 18 de mayo de 2017

Manual para nihilistas en Rostov 1897.

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Día 2
Oh sí, me siento acompañado. 
La música no ha dejado de sonar. 
Vamos por la madrugada. ¿Sabes? esta escena debería empezar con el primer plano del Oso Judío y su bate de Béisbol. El gran sargento Donny Donowitz abriendo las mentes más cerradas al universo. Esto debí escribirlo hace tiempo muchacho pero he recaído nuevamente. Ayer pensabas seriamente en dar con esa chica en el metro de San Petersburgo mientras ibas abriéndote paso pesé a la oposición del mundo. ¿Realmente pensaron que eran importantes sus sueños en una ciudad como esta? Caí entre la muchedumbre como un gran héroe, caí como si fuera Iggy Pop lanzándose desde escenario a la nada. El insomnio ha vuelto y con él, tus precariedades indispensables, el día aún no hace arder este mundo, no lo suficiente para que desaparezcan. ¿Te gustan las cenizas?. He pensado repetidas veces que el sol es blando con demasiadas personas pero aparece el gran Oso judío, el sargento Donny y su gran habilidad de arremolinar el aire.



lunes, 1 de mayo de 2017

Melodías polifórmicas para animales nocturnos

Melodías polifórmicas para animales nocturnos. En los techos, en la basura que se acumula en el centro del ojo. 21. Tendríamos la idea de esa habitación si no fuera por el delicioso ritmo de MC5 en nuestros cerebros. Dios llamó a la puerta con insistencia, el volumen del parlante estaba muy por encima de su llamado. 13. ¿Quisieras saber de él? Preguntaron mientras apagaron las luces y cerraron los ojos. Las ambulancias transportan los ángeles que pronto seremos. Que pronto habitaremos los techos de los edificios. 84. No negaré que su voz siempre dejó surcos en mí, surcos en los que podíamos imaginar accidentes aéreos, el rastro del ala izquierda perdiendo su forma contra el mundo.
03. No pude dormir toda una semana, diría que el sonido del motor aún se reproduce una y otra vez a pesar de todas las precauciones que he tomado contra el imperio del sol. 93. Su legado nunca fue tan importante hasta que sientes que un bus atraviesa tu cuerpo, como una pequeña deida india. 03. ¿Recuerdas el rostro de Itachi? ¿Recuerdas sus dulces mentiras y el fuego alrededor suyo? Esos ojos que pueden quemar la historia de un clan. Y salvarlo de la soledad a través de la traición. 74. Sus pasos son un mundo no solamente en los tejados sino en la amplitud de la noche que los recoge. 21. La invocaciones y la certeza de la derrota dibujan escenas donde los héroes no tienen cabida. 32. También llamé la misma puerta mientras dios caía de las escaleras. Los milagros existen a pesar de el aliento fresco de naranja que escapa de sus vestidos. 11. Por las noches los ángeles aspiran rapé en los pisos de madera rociados por gasolina. 92. Siempre esperan la llama que eleve sus nombres.