martes, 30 de junio de 2026
La emoción por los pétalos caídos
Tupananchiskama
Ataré mi corazón a la nube de tus pensamientos para no verlo en la mañana más.
Cuando de pronto retumben los cerros
y las personas vengan a velar el silbido de mi pecho horadado,
no tiene nombre ni raíz este peso, jilata.
Este atardecer se deshace, huayno dulce en la boca de mis abuelos.
Te invitaré a pasar esta tormenta en la amplia sombra que adorna mi sonrisa.
Bailaremos huaylarsh hasta despertar a todos los muertos.
A los míos.
A los tuyos.
A los que nadie recuerda.
Tupananchiskama
He visto desgranarse el choclo en todas las fiestas donde faltaba tu voz.
La sangre de los cuyes correr entre las huellas endurecidas de tu ausencia.
A pesar de ello, la alegría se posa en la ventana más alta de la mañana.
El sudor sembrado en cada surco de la jornada más larga.
Te invito a beber hasta que la memoria cambie de dueño.
Así caerán nuestros dientes.
La memoria perderá la mordida.
Ahora que cantan los cerros y la espuma de la cerveza repunta la ola más alta,
Silbarás.
Tú serás la causa de mi muerte.
Ahora que el viento se ha llevado lejos el papil phawaj phujjllana, donde los niños escribían sus caricias.
Tupananchiskama
Vengo a enterrar el ropaje de mi rencor fermentado junto al guiñapo de este sorbo que me anima a seguir y perderme en los caminos en los que nunca nos encontraremos.
El militante de los jardines rojos
Apuntes encontrados junto al cuerpo de un N.
lunes, 29 de junio de 2026
Sonreíamos si todo fuera cierto.
[345]
Tengo un cronómetro en la cabeza que perdió el tiempo.
[932]
¿Cuánto queda de aquello? ¿Sus zapatos, sus vestiduras, la sonrisa torcida? ¿Hacia dónde cabalga el humo que brota del agujero en su pecho? ¿Puedo aún reconocerlo? ¿Puede aún reconocerme? ¿Sabrá de las nuevas guerras, de todo lo que murió hace tiempo? ¿Podría volver a mirarlo a los ojos sin quebrarme, sin quebrarlo, con toda la rabia que la ternura todavía me concede?
[928]
1:15. El tráfico avanza con la lentitud de aquella tarde en la Av. Ejército. Una bala sin nombre atraviesa la ciudad, superhéroe de nadie, mientras un anciano derrama helado de vainilla sobre su camisa. ¿Las tortugas conocen el vértigo? ¿Qué persiguen? ¿Cuál es la velocidad de una renuncia? El sol pierde temperatura mientras esta lata con ruedas cruza un universo desconocido.
Me detengo en el centro del caos y pienso: la felicidad es un arma que enfría la vida.
[321]
Oh sí, danzan como idiotas. Hermosos cerdos entre los geranios del día.
No sólo el miedo respira en los desiertos que preparas para tu vida. También tu soberbia, evaporada, disminuida por el sueño.
—Tienes que crecer fuerte y sano—
Oh sí, danzan como idiotas. Se conmueven porque los observas desde lejos, encerrados en su inmenso establo.
¿Lograrían atravesar el ojal que elegí para proteger el inmaculado paraíso que sostengo?
Salta. ¿No escuchas los disparos? Salta y sonríe. Esta escena podría filmarse durante una eternidad. Salta mientras el plano se estrecha y las balas finalmente aciertan.
[541]
Pasaría horas viéndote. Escuchándote leer. Toda muerte promete una transformación. En la niebla, todos los caminos permanecen abiertos.
viernes, 26 de junio de 2026
La consistencia real de los sueños.
[Memoria]
Nina Simone canta, hechizada por el agua de una transparencia soñada.
El misterio jubiloso de los ojos hurgando las entrañas de los objetos perdidos.
La tarde agoniza en alta resolución,
ilumina hasta pixelar un nuevo mensaje.
Nina Simone canta las corrientes que renuevan las aguas de este estanque en el pecho.
**
Ella había desaparecido súbitamente, junto con todas mis molestias y preocupaciones. Sus palabras se la tragaron sin tregua. Yo solo tenía ganas de devorar el mundo.
—¿Acaso no lo ven?
Algo parecido a Dios ha devorado todos mis males.
Bowie camina por primera vez sobre el río Spree.
La revolución de los gusanos
Esparcido entre las partículas de Dios, flotando sobre las ruinas del día, aprendiendo a modelar vasijas donde el agua canta y se vuelve consuelo para el último ser que arde en la memoria rigurosa del pez que asoma su fragilidad ante el deseo irrevocable de otro reino.
Ese era su sueño efímero, la pretensión desaforada de un espíritu que, envuelto en dudas, se desprende de todo peso.
jueves, 25 de junio de 2026
La hora el ciego
El camino termina para ellos, no para los necios como nosotros, inmaculados, que cantamos a pesar del peso de nuestros sueños mientras gritamos:
Que se queden con todo, porque aquello que hace posible su mundo nace de nosotros y fluye sin reservas.
Porque no hay nada mejor que deshacerse por las avenidas, admitiendo con cierta culpa y vergüenza esta humanidad que nos emparenta.
martes, 23 de junio de 2026
Diarios en Sierra Maestra
[…]
Por aquel entonces decía toda clase de maravillas sobre los beneficios de amar. Tomando el último sorbo de lo que para mi era una certeza, pensaba en sí realmente me dejaría engañar nuevamente por esa palabrería que difícilmente se mantenía en pie pero daba el sentido total a su vida.
Lo olvidarás antes que puedas pensar que en algún momento, te imaginabas conteniendo todo el tiempo en unas palabras, palabras humanas incapaces de comprimir vidas que no nos pertenecen.
Definitivamente el amor ha elaborado las más burdas trampas de casería y por supuesto yo había caído en ellas. Los hombres tenemos cierta fascinación por lo que carece tiene sentido.
lunes, 22 de junio de 2026
La reducción mínima del amor
*
Un poco de color para esta tarde de aturdimientos.
Pequeña, no olvides que el cielo termina por tragarse todos los aviones.
¿Te duelen las despedidas?
Cuando me percaté de ello no había tiempo de reaccionar. Sí, a veces veo el mundo a través del agua. El frío es parte esencial del ejercicio cotidiano, estreno nuevas formas para esta sombra. Tengo un nombre ¿Lo sabías? respiro y pienso que todo el universo ingresa libremente, un juicio inapelable me embarga como sí hubiese sido tocado por un rayo, me embarga sin dejar dudas. ¿Qué posibilidad cabría? nada destiñe el recuerdo, perfecto en el acto de contemplación, purísimo en la dinastía del fuego, lejos de los míos, hermoso y fulminante, de la manera más inesperada. Ahora vuelvo a preguntar por mi.
domingo, 21 de junio de 2026
Las jóvenes promesas
Y recuerda:
A todos los aviones se los termina tragando el cielo.
sábado, 20 de junio de 2026
Los óleos de Martín Chambi
Sí, ratas corriendo por los techos, salvando la distancia entre edificios.
No pienses en ángeles hermosos ni en las extraordinarias metáforas que los unen en el cielo. También se estrellan confundidos por el humo. También lo pensé una y otra vez.
¿Pero qué haría un ángel en medio de la ciudad?
Me he hecho esta pregunta una y otra vez.
En su contraposición veo niños envueltos en el sueño de los desterrados. Pequeños dioses que habitan la distorsión, limpiando su reino de la realidad.
Entre los ángeles, ratas huyendo por los techos, amantes del vacío.
Ligamentos tensados por el pánico y el estupor estilizan los movimientos de los nuevos soberanos que han renunciado a toda la belleza que se acumula como basura sobre la superficie de la ciudad.
Pequeño, ve a ver ángeles sobre los techos; en las iglesias permanecen congelados en un vuelo mediocre.
viernes, 19 de junio de 2026
EL biología del rey
[Inhalas]
Una suerte de monedas girando ante la boca del desprevenido
predice la tarde de pirotecnias que descubrirá en sus pieles ríos subterráneos
hermosas cavernas por donde huye el agua espantada
[Zona de niebla]
Apenas una fortaleza para los lisiados por el sueño definitivo del cautiverio
Siervos de la maravilla inigualable del desastre desatan las manos de su feroz amor
[Montaña]
El átomo sin nombre
habita toda materia que se desmorona por la espera.
[Ensoñación]
Para cuando en la tierra todas las campanas de los muertos
abran las cabezas de tanto golpear el aire estancado
estas ruinas serán devoradas por la vida.
Envueltos por sus fantasías "coca-cola"
[...]
Vivo con desesperación y delirio, no para demostrar que estoy vivo, sino para demostrar que todos ustedes están muertos.
[...]
320 km/h sobre este gramo blanquísimo.
Tu lenguaje es otro. Su lenguaje es otro. Nuestro lenguaje es otro.
Frente al estricto orden de los fusiles, ninguna explosión podrá cegarnos.
El baile solo está permitido para un enérgico grupo de niños.
Para nosotros.
—Tú no podrás sonreír en esta trifulca con esa moneda falsa. No podrás.—
Convulsionamos frenéticamente mientras babeamos sobre toda la bendita creación.
Terriblemente bellos. Terriblemente erráticos.
Tú no podrás ser feliz entre nosotros.
Bailaremos toda la noche, alterados por nuestra divinidad.
Oh, sí. Tus palabras, las importantes. Qué desgracia.
Solo bailamos en esta fiesta mientras babeamos incontrolablemente.
Otro es mi reino de imposibles.
miércoles, 17 de junio de 2026
Roberto Bolaño Fragmento.
57. Soñé que Georges Perec tenía tres años y lloraba desconsoladamente. Yo intentaba calmarlo. Lo tomaba en brazos, le compraba golosinas, libros para pintar. Luego nos íbamos al Paseo Marítimo de Nueva York y mientras él jugaba en el tobogán yo me decía a mí mismo: no sirvo para nada, pero serviré para cuidarte, nadie te hará daño, nadie intentará matarte. Después se ponía a llover y volvíamos tranquilamente a casa. ¿Pero dónde estaba nuestra casa?
R. Bolaño.
Si algo no te gusta, ve y acaba con ello
Nada debe de ser diferente ahora, quizás te mantengas en el trance que construye un puente con el fuego, quizás te des con la sorpresa que el agua alimenta su furia.
Signos vitales en Ramses
*
Es que uno no sabe cuando encontrará un letrero que dice: "Peligro zona de niebla" casi nunca nos percatamos de la velocidad ni del paisaje hecho fotogramas, destellos en la memoria a veces. Uno nunca sabe nada, menos cuando se da cuenta que sobrepasó los limites justo antes de recordar el letrero pidiendo prudencia y bajar la velocidad: Curva Peligrosa.
Los letreros son algunas veces necesarios sobre todo este que debería tener en mi: "No apoyarse posible derrumbe"
martes, 16 de junio de 2026
A tu memoria Luzgardo Medina, feliz cumpleaños!
*
Mi hermano de las sonrisas inacabables, de las mesas repletas de cebada dorada. Recuerdas aquella vez en la Uruguaya, ebrios de tanta alegría cantando con los músicos de Martina Portocarrero. Hermano, hermanito, dulce cervecita, dulce la palabra que atraviesa el corazón, hoy nos tomaremos la noche entera de bar en bar, recordando a los poetas ahogados cuando al regresar de viaje encontraste tu casa cubierta del agua del río detenido, como diría Scorza. Salud hermanito lindo, salud! Las cajas de cerveza desfilan como en un concurso de belleza. Salud Luzgardo Medina, poeta celeste, hoy nos sentaremos nuevamente en la misma mesa con el sonido de tu sonrisa y sin la carga de tu cuerpo.
[...]
Alegoría 13
Yo soy hijo de la noche
Soy hijo de la noche,
el único que ama sin ningún pretexto.
Amo cualquier cosa y a cualquier hora.
Amo todo aquello que se ignora.
Amo a la indiferencia que interroga al pasado.
Amo al perro que ladra cuando pasa una nube.
Amo lo que otros dejan de amar, amo los viejos papeles,
amo las alas del tiempo que vuelan y vuelan por sobre los arrecifes.
Soy hijo de la noche,
el único que lava su sombra en las orillas de todos los atardeceres,
el que jamás bosteza, el que dice adiós por decir.
Amo a los que han fracasado en algo,
al que nunca pudo domesticar con amor a las bestias de su destierro.
Amo al inoportuno que se dice amigo – en el fondo es un mercenario -.
Amo a quien cocina zanahorias de un día para otro casi de memoria.
Amo a quien llora su muerte por adelantado
y se siente un héroe.
Amo al que escribe cartas dentro de las iglesias
o a quien envía señales de humo desde otros reinos.
Amo la inestabilidad de esa mujer
en cuyas manos la soledad es imperceptible.
Soy hijo de la noche,
el mismo que vive sin una moneda en el bolsillo,
el único que se burla de quienes padecen el mal de la melancolía,
el único que suele hacer el amor con la destreza de quienes conspiran algo.
El único que se pasa deglutiendo pedacitos de chancaca y abrazando
a quienes no saben nada del futuro.
Amo las blancas fiestas donde la gitana
- toda cubierta con su follaje marino –
baila sobre las mesas lavadas. Allí abrevan los ancestrales caballos.
Ella: desnuda, ebria, sin nuevos ni gastados remordimientos,
oliendo a sexo y a tierra escarchada repite una y otra vez “no sé quién soy”.
Amo a quien no sabe amar
lunes, 15 de junio de 2026
La sobriedad de uranio - 1834
¿Por qué permanecemos inmóviles ante las mañanas sucesivas y las radiografías que conservamos sólo para contemplar nuestras sonrisas?
Te hablo desde esta medicina de sueños erráticos. Allí aparecen las nubes que besamos con la devoción de quienes aman el incendio.
Así bailamos, convencidos del vino, bajo el desastre de madrugadas descolgadas. La uva. Su luz fermentada en los jardines.
Allí nos batimos cara a cara contra el primer rayo de lucidez.
sábado, 13 de junio de 2026
La ensoñación de los primates
Recuerdo París, el invierno congelando las mentes de miles.
Pude saber. Pude entender.
Quizás el sonido que produjo aquel animal destrozado por la ternura sea anterior al universo.
Soy un pequeño dios.
Desastroso elemento indefinido.
Templar las cuerdas hasta romperlas.
¿Y el miedo? A veces, sí ocurría.
Cuando todos bajaban la voz y el eje del planeta chirriaba.
sábado, 6 de junio de 2026
Solo salí a escuchar el viento
Desearía haber nacido como una catástrofe y no como un milagro.