Y la música nunca se detuvo,
aun los tengo en mi mente
consumiéndose
como el aceite
de las lamparas
más hermosas,
a los que escribieron
desde lejos,
a los que me acompañaron
durante el día,
a los que amanecieron
hechos domingo
y siguieron
hasta hacerse noche,
a los que cayeron
en la madrugada
del lunes heridos
por el Whisky.
A todos mi gratitud
La melodía que los hace bailar en mi pecho.
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