domingo, 20 de febrero de 2022

Naditación 14 Gonzalo Arango

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Al escribir no bebo, ni me estupefaciento, ni me inspiro. A lo sumo estoy algo aburrido, o no timbró el teléfono para escuchar su voz de jazz que tanto me gusta, o estoy harto de medir la dimensión tornasolada de Junín, recibiendo el homenaje indignado de los energúmenos.
El nadaista opina:
-No hay que estar orgulloso de ser hombre, ni de pensar ¿Ves ese par de moscas que se aman? (Señala los bichos con el bolígrafo) Ese par de moscas serían felices si supieran que cosa es la felicidad.
Gonzalo Arango, Naditación 14.

jueves, 10 de febrero de 2022

Chapter 15: Do you love me? Un mundo que se acaba

Por tus manos,
no por las mías, por los que ya no están.
 
¿Lo ves? Todo fue sencillo desde el principio. El polen viaja alternando de espacios, de vehículo. Yo te pienso alejada de todo ese ruido, de todos los motores encendidos murmurando la historia monótona del mundo.

El militante de los jardines rojos



[Takashi Murakami]

 [Cercine]

Encontrar el secreto.
Fundir las campanas de bronce de los altares donde se evita el desconcierto y se vela el ala perdida, inservible, en la hora del viento.
Mi predica será única entre el balbuceo de los imbéciles, porque para cuando ellos comprendan la maravilla escondida en la decadencia serán inservibles mascaras, semillas del desencanto.
Alta es la esfera donde habita el pensamiento como un pez de color, elevado por sus oraciones ante los océanos salvajes.
En las corrientes donde se pierden las nociones, convertidos en partículas efímeras, indagamos nuestra forma primaria, inexacta.
Entonces supe de la miseria que gozaban en la cima de sus pesadillas diarias, en el ejercicio irreemplazable que otorga la manía de la voluntad.
Puesto que mi trayecto se encuentra convenientemente enlazado a la fatalidad, levanto esta fortaleza inaccesible, contra la vitalidad presumida del triunfo.
¿Qué bondad esconde la mano que llama desde su lecho a la muerte y abre el jardín donde lo sagrado reviste los muros invisibles en la paranoia preciosísima de la fugacidad?.



miércoles, 2 de febrero de 2022

...

 Debería tener una buena historia que contar, debería. Nada es sencillo cuando tu eres tu y no la columna que sostiene el cielo. A veces siempre, a veces siempre, nunca me ha gustado dormir, dicen que es una terapia, el mundo es horizontal, pero yo me desbordo, lo entienden. Somos eso, así de simple. Cambio y fuera a todos.

NEO DATA

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Y el día se abalanzó, una ola brillante fue sobre nosotros.
Era Noviembre en la memoria de los muertos
Nada perfumaba el aire mientras se paralizaba el transito celeste en la sangre.
Un acuario era lo que veías
En el ardían peces extraños como esa mañana interminable que nos quitó el aliento y revistió el mundo de un color que amaste como si fuera lo único posible, como si fuera lo único probable
Pensaste detenidamente en todas las formas del aire aunque este fuera agitado desde lejos por los cabellos de una mujer desconocida
Ya no era la maravilla extraordinaria que formulaba el encanto del sol el sentido absoluto.
Supiste entonces que sus manos lavaron todas las mañanas que se colaban por la ventana que cerraste sin pronunciar su levedad.
Hablaste mientras te hundías en océanos predicando con fervor el encanto desmesurado de la música que sin saberlo ni pensarlo nadie escuchaba.
Era lo que entendiste después de enamorarte de la velocidad de las hojas cayendo mientras se derretía tu corazón
Esto se parece a un tarde soleada pensaste y sin querer todo se hizo posible y preciado
Creíste en la reencarnación de la voz que mecía tu cuerpo por el mundo
Desapareciste con la sonrisa que probablemente nadie haya imaginado por las calles fascinado por lo imposible del hallazgo que alborotaba cada molécula que en concordancia con el universo te hablaba sin parar y te dictaba estas nubes
Tuve la sensación de ser desplazado e invadido por la vida.

miércoles, 26 de enero de 2022

Luzgardo medina

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A: Pedro Lemebel, poeta de los marginados.
Un poeta acaba de morir al sur del adiós. En la misma premonición.
Ni por simpatía le regalaron un minuto con gran dosis de azúcar.
Murió el poeta y ya. Se siguen destapando las botellas aveces sin motivo
Y dando recompensa a quien nos traiga de las orejas al narrador
De lo innombrable, a quien desde la ebriedad nos hace oler
Ese montón de sillas apiladas en un rincón del desierto.
Se fue el poeta. Se murió como un emperador -haciendo bromas-.
Hace tiempo que él era un desconocido y que cambiaba los rumbos
Para que nadie cayera en las garras de quienes hacen promesas de lealtad.
Todos los días alguien muere como un poeta o aprende a morir como un poeta.
No es tan difícil. Hay que aprender a deducir con mucha presteza dónde
Se hacen los besos más perfectos y dónde la ternura es anacrónica.
Hay que intuir si quien regala premoniciones es un creyente legítimo
O simplemente huye pretextando cumplir ciertas infames tareas de amor.
Ha muerto el poeta y parece que se ha llevado sus precipicios,
Sus manglares, su bandada de loros y el armario donde guardaba su rostro.
Murió en el instante preciso, ahora nunca más pagará impuestos a nadie.
Cuando partió el poeta la incolora tristeza fue carcomida por el salitre
Y en lo más alto de la amargura se dibujó, sin prisa, la espada del azar.
Luzgardo Medina Egoavil
Arequipa, 2015 enero 24