miércoles, 9 de septiembre de 2015

Día 7 y 8: ¡Oh niña aquel arma aún humea!


Entonces Valentina Nappi apareció en mi vida.


[...]
La mayoría de momentos memorables, para bien o mal, están acompañados de una buena canción. No entiendo el ruido ensordecedor que puebla este pensamiento. Se supone que la casa estaría en llamas y los niños a salvo. Hubiera deseado salvar esos garabatos de las paredes.
El camino de retorno a la infancia, se hace más difícil. La estática en el televisor me recuerda que los sueños de otros han hecho volar otra antena asentada la noche. Enciendo un cigarrillo hasta que parezca el sol y el humo confabule una canción que nos haga bailar hasta perder la conciencia .
Gun Shop-East Geat, 1983.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Día 6: La apariencia de Liu

Yo podría haberlo explicado mejor. La hierba había crecido mucho desde la última vez que nos sentimos humanos. Tenía muchos nombres para ti, quizás lecciones que no debí olvidar volvieron brillar de forma horrorosa.
Ahora espero que se parta el cielo y descienda la luna como una hostia sobre este jardín.
La pólvora ha dejado su rastro en la noche.
Fuimos animales hermosos hasta que nos brotaron los ojos.
Yo puedo corren hasta alcanzar la luz que probablemente reflejamos en las calles sin esperanza alguna.
Puedo tomar tu mano y escribir la historia de los hombres sin ningún arrepentimiento, a pesar de toda la noche negra que cae sin remedio.
Porque las últimas formas en las que nos dimos por muertos eramos elementos inestables.
No olvido el jardín que a pesar de la guerra siguió contrastando con el mundo que habíamos creado, contrastando con las máscaras con las que asistíamos ante los deseos enfrentados.
También nuestras voces se unieron para ser el mítico grito de una quimera que había enfrentado a su propio corazón.
Yo puedo hablar a través del agua y retorna de su viaje por el mundo.
No negaré esta ceremonia en la que el fuego lame cada partícula ni el las manos que tiemblan a pesar del sol que destruye todos los mitos que hicieron inigualable esta melodía.
El cielo vuelve a iluminarse, los rotores de los helicópteros rugen como recién nacidos.
La hierba ha cubierto todo lo atroz.
Puedo ser ese dios que órbita sin sentido
El ojo obsceno que urga los basurales de la conciencia.


sábado, 5 de septiembre de 2015

Dia 5: La memoria del polvo

He sido tocado por dios. 
Me ha hablado a través de un forado en la tierra y he reído.
Era otro momento para su verdad.
Me llevo un hermoso recuerdo de su palabra.
Una espina o un colmillo.
Ambos somos trenes que viajamos en la noche
en direcciones opuestas por el mismo carril. 



viernes, 4 de septiembre de 2015

Dia 4: Las nubes de bronce

En esta multitud soy un desconocido absoluto. Hasta que pude recodar.
Los niños pierden sus ojos al ver el sol.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Día 3: Pavlov en la niebla

De nuevo bajo el cielo, enredado en la creencia certera del telón diurno, se levanta la figura del espanto. Los niños corren por las plantaciones de opio y no puedo recordar.
Dirijo mi mano al universo y siento el peso de cada uno de los astros en mi corazón.
Hemos recorrido bajo la forma de bestias salvajes los ojos vacíos de los hombres.
Escribe a pesar de ti mismo. Escribe, aunque sean contradicciones, tragate el mundo. Se la misma contradicción.
Camina estos parajes como el último ser de esta tierra.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Día 2: +RE:102101

La traición en los actos más cotidianos. Aspiras el aire que te devuelve al mundo, bocanada a bocanada, recuperas la compostura. Hace un tiempo quebraste el recipiente por el que escapa todo el humo. ¿Ves el incendio? Todos dicen ver a través de él. Todos dicen lo maravilloso del sol. Todos aman lo inalcanzable. Sabes que no podrías acariciar la verdad palpitante tras el derrumbe.

martes, 1 de septiembre de 2015

Día 1: El diario de la transparencia

[...] 
Si finalmente con mis cabellos crecidos (tú me reconociste en algún trazo de Giotto) 
Espanté a la tristeza y puedes mirar una vez más hacia atrás sin el temor de la sal 
Del cambio de lengua 
Y miraré también mi rastro entre yerbas y pintura de Brueguel 
Porque esta noche abriré tus sueños con mi viejo abrelatas.
E. Verastegui