Aunque a veces como hoy
me descubro con ganas de ser feliz
a espaldas de la vida.
Cuanto de aquello queda.
¿Sus zapatos, sus vestiduras, su sonrisa torcida?
Hacia qué dirección cabalga
el humo que sale del agujero en su pecho.
¿Puedo aún reconocerlo?
¿Puede aún reconocerme?
¿Sabrá de las nuevas guerras
y qué murió hace un tiempo?
¿Podría mirarlo de nuevo a los ojos
sin quebrarme y sin quebrarlo,
con toda la rabia que la ternura me permite?
Amanecimos olajes atípicos
¿Sus zapatos, sus vestiduras, su sonrisa torcida?
Hacia qué dirección cabalga
el humo que sale del agujero en su pecho.
¿Puedo aún reconocerlo?
¿Puede aún reconocerme?
¿Sabrá de las nuevas guerras
y qué murió hace un tiempo?
¿Podría mirarlo de nuevo a los ojos
sin quebrarme y sin quebrarlo,
con toda la rabia que la ternura me permite?
Amanecimos olajes atípicos
porque la luna era lejos.
Mejor alquitrán caliente sobre las goteras del sueño
No respira
bajo tan densa máscara
Ha escapado por el humo temprano.
Huyó serpiente cuando la noche se deshacía
Para obtener sus alas y el cielo.
No era lejos.
Entre los árboles
lo he visto huir zigzagueando su materia.
Cuando el quiebre el corazón
se haga sonido de su caracola vacía.
Para echar un par de semillas en lo que queda.
Mejor alquitrán caliente sobre las goteras del sueño
No respira
bajo tan densa máscara
Ha escapado por el humo temprano.
Huyó serpiente cuando la noche se deshacía
Para obtener sus alas y el cielo.
No era lejos.
Entre los árboles
lo he visto huir zigzagueando su materia.
Cuando el quiebre el corazón
se haga sonido de su caracola vacía.
Para echar un par de semillas en lo que queda.
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