sábado, 23 de mayo de 2026

El comunismo Celestial

En un arrullo, pequeña, te entrego a la luz.
Deberá ser una flecha de luz, cuando los murmullos
La encienda, ardiendo iluminada.
Osip Mandelstam


LA LUZ ANTERIOR AL SOL


—¿Ángeles?

—Querida, lo que te precipita contra el mundo son esas alas. ¿No lo ves? Yo también giraba ayer como un pequeño dios; un ojo entre las multitudes. Conocí el rostro de la fortuna. Respiré junto a su ruido.

—Mira. Ten en cuenta cada parpadeo con el que te elevo, cada instante donde nos hacemos uno. Yo dialogo con las partículas que rodean tu cuerpo. Amo ese imposible donde mis ojos caen a tierra como satélites.

—¿Y después?

—Por la belleza del fracaso. Por este acabarse la sonrisa de tanta ira. Llegué para que buscaran mis restos como nuevas constelaciones en el universo.

—Te vi en la memoria blanca de un accidente de tránsito. Sin testigos. Las contusiones. Los alegatos sin sentido. Tambaleabas en el centro de la precariedad. Eras una columna de humo mientras ascendías y nadie podía creerlo.

—Lo cierto es que tocabas el cielo.

—Y no pertenecías a ningún reino terrestre.

—También sueño esa maquinaria que devuelve el aliento a las aves que caen confundidas al centro de la tierra.

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