jueves, 5 de noviembre de 2026

«La memoria del óxido», de N. Armstrong, alcohólico delirante de Camboya.



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Las cáscaras secas de naranja reposaban en el agua hirviendo. El aroma de la canela y el vapor: podría haber imaginado una antigua maquinaria de locomoción cuando la mañana se puso en marcha. ¿Acaso eran solo frutas las que me recordaban la voluntad del jardín? No he vuelto a saber de sus pasos desde la explosión en el metro. Tampoco he vuelto a saber de ningún acontecimiento en particular.
¿Vieron cómo el gobierno decidió adoptar todas esas medidas de seguridad?
Hoy es casi un acto imposible. Todo es movimiento en estas sociedades de desplazamiento, la edad de lo absurdo.
Se acerca el verano. Aquí nunca sale el sol. Aun así, amas la lluvia, las verdades que tienen un vínculo con lo incierto. El aroma es niebla, incluso para los ojos entrenados por la memoria.

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