sábado, 20 de junio de 2026

Los óleos de Martín Chambi


LOS NIÑOS DEL JARDÍN DEL BOSCO




Sí, ratas corriendo por los techos, salvando la distancia entre edificios.
No pienses en ángeles hermosos ni en las extraordinarias metáforas que los unen en el cielo. También se estrellan confundidos por el humo. También lo pensé una y otra vez.
¿Pero qué haría un ángel en medio de la ciudad?
Me he hecho esta pregunta una y otra vez.
En su contraposición veo niños envueltos en el sueño de los desterrados. Pequeños dioses que habitan la distorsión, limpiando su reino de la realidad.
Entre los ángeles, ratas huyendo por los techos, amantes del vacío.
Ligamentos tensados por el pánico y el estupor estilizan los movimientos de los nuevos soberanos que han renunciado a toda la belleza que se acumula como basura sobre la superficie de la ciudad.
Pequeño, ve a ver ángeles sobre los techos; en las iglesias permanecen congelados en un vuelo mediocre.

viernes, 19 de junio de 2026

EL biología del rey

EL DESLUMBRAMIENTO DE YUKIO

[Inhalas]
Una suerte de monedas girando ante la boca del desprevenido
predice la tarde de pirotecnias que descubrirá en sus pieles ríos subterráneos
hermosas cavernas por donde huye el agua espantada
[Zona de niebla]
Apenas una fortaleza para los lisiados por el sueño definitivo del cautiverio
Siervos de la maravilla inigualable del desastre desatan las manos de su feroz amor
[Montaña]
El átomo sin nombre
habita toda materia que se desmorona por la espera.
[Ensoñación]
Para cuando en la tierra todas las campanas de los muertos
abran las cabezas de tanto golpear el aire estancado
estas ruinas serán devoradas por la vida.

Envueltos por sus fantasías "coca-cola"



[...]
Vivo con desesperación y delirio, no para demostrar que estoy vivo, sino para demostrar que todos ustedes están muertos.
[...]
320 km/h sobre este gramo blanquísimo.
Tu lenguaje es otro. Su lenguaje es otro. Nuestro lenguaje es otro.
Frente al estricto orden de los fusiles, ninguna explosión podrá cegarnos.
El baile solo está permitido para un enérgico grupo de niños.
Para nosotros.
—Tú no podrás sonreír en esta trifulca con esa moneda falsa. No podrás.—
Convulsionamos frenéticamente mientras babeamos sobre toda la bendita creación.
Terriblemente bellos. Terriblemente erráticos.
Tú no podrás ser feliz entre nosotros.
Bailaremos toda la noche, alterados por nuestra divinidad.
Oh, sí. Tus palabras, las importantes. Qué desgracia.
Solo bailamos en esta fiesta mientras babeamos incontrolablemente.
Otro es mi reino de imposibles.

miércoles, 17 de junio de 2026

Roberto Bolaño Fragmento.




57. Soñé que Georges Perec tenía tres años y lloraba desconsoladamente. Yo intentaba calmarlo. Lo tomaba en brazos, le compraba golosinas, libros para pintar. Luego nos íbamos al Paseo Marítimo de Nueva York y mientras él jugaba en el tobogán yo me decía a mí mismo: no sirvo para nada, pero serviré para cuidarte, nadie te hará daño, nadie intentará matarte. Después se ponía a llover y volvíamos tranquilamente a casa. ¿Pero dónde estaba nuestra casa?
R. Bolaño.

Si algo no te gusta, ve y acaba con ello



Este es un fragmento de luz, terriblemente bello


[...]



Venía buscando el origen del pequeño ruido. ¿Es hora, madre, de empujar la puerta contra el mundo? Enciendo la estufa en pleno verano. He notado que la luz en Marzo es diferente, quizás más amarillenta, rancia por así decirlo. Pero mis manos no han tejido nada desde entonces, cuando por la ventana saltó el hijo que amabas. No pude hacer nada al respecto. Para cuando quise llamarlo por su nombre, todo era agua en mi mente. quizás algun acercamiento a su verdadera naturaleza. Ahora no me importa en absoluto, no me disgusta la sangre y las aves merodeando tu nueva forma. Por la mañana ataba un recipiente con agua. En Vicuña, supe que el infierno era la sed, desde entonces arde en mi vientre alguna parte de ese lugar, bebe, aunque desconozco el motivo por el cuál te aferrarías a este peso. ¿Acaso has olvidado que cuando éramos pequeños te movilizabas entre las ramas y cogías para ti los mejores frutos mientras peleábamos con las ratas?
Nada debe de ser diferente ahora, quizás te mantengas en el trance que construye un puente con el fuego, quizás te des con la sorpresa que el agua alimenta su furia.

Signos vitales en Ramses



*
Es que uno no sabe cuando encontrará un letrero que dice: "Peligro zona de niebla" casi nunca nos percatamos de la velocidad ni del paisaje hecho fotogramas, destellos en la memoria a veces. Uno nunca sabe nada, menos cuando se da cuenta que sobrepasó los limites justo antes de recordar el letrero pidiendo prudencia y bajar la velocidad: Curva Peligrosa.
Los letreros son algunas veces necesarios sobre todo este que debería tener en mi: "No apoyarse posible derrumbe"

martes, 16 de junio de 2026

A tu memoria Luzgardo Medina, feliz cumpleaños!




*
Mi hermano de las sonrisas inacabables, de las mesas repletas de cebada dorada. Recuerdas aquella vez en la Uruguaya, ebrios de tanta alegría cantando con los músicos de Martina Portocarrero. Hermano, hermanito, dulce cervecita, dulce la palabra que atraviesa el corazón, hoy nos tomaremos la noche entera de bar en bar, recordando a los poetas ahogados cuando al regresar de viaje encontraste tu casa cubierta del agua del río detenido, como diría Scorza. Salud hermanito lindo, salud! Las cajas de cerveza desfilan como en un concurso de belleza. Salud Luzgardo Medina, poeta celeste, hoy nos sentaremos nuevamente en la misma mesa con el sonido de tu sonrisa y sin la carga de tu cuerpo.
[...]
Alegoría 13
Yo soy hijo de la noche
Soy hijo de la noche,
el único que ama sin ningún pretexto.
Amo cualquier cosa y a cualquier hora.
Amo todo aquello que se ignora.
Amo a la indiferencia que interroga al pasado.
Amo al perro que ladra cuando pasa una nube.
Amo lo que otros dejan de amar, amo los viejos papeles,
amo las alas del tiempo que vuelan y vuelan por sobre los arrecifes.
Soy hijo de la noche,
el único que lava su sombra en las orillas de todos los atardeceres,
el que jamás bosteza, el que dice adiós por decir.
Amo a los que han fracasado en algo,
al que nunca pudo domesticar con amor a las bestias de su destierro.
Amo al inoportuno que se dice amigo – en el fondo es un mercenario -.
Amo a quien cocina zanahorias de un día para otro casi de memoria.
Amo a quien llora su muerte por adelantado
y se siente un héroe.
Amo al que escribe cartas dentro de las iglesias
o a quien envía señales de humo desde otros reinos.
Amo la inestabilidad de esa mujer
en cuyas manos la soledad es imperceptible.
Soy hijo de la noche,
el mismo que vive sin una moneda en el bolsillo,
el único que se burla de quienes padecen el mal de la melancolía,
el único que suele hacer el amor con la destreza de quienes conspiran algo.
El único que se pasa deglutiendo pedacitos de chancaca y abrazando
a quienes no saben nada del futuro.
Amo las blancas fiestas donde la gitana
- toda cubierta con su follaje marino –
baila sobre las mesas lavadas. Allí abrevan los ancestrales caballos.
Ella: desnuda, ebria, sin nuevos ni gastados remordimientos,
oliendo a sexo y a tierra escarchada repite una y otra vez “no sé quién soy”.
Amo a quien no sabe amar