martes, 23 de junio de 2026

Diarios en Sierra Maestra



[…]

Por aquel entonces decía toda clase de maravillas sobre los beneficios de amar. Tomando el último sorbo de lo que para mi era una certeza, pensaba en sí realmente me dejaría engañar nuevamente por esa palabrería que difícilmente se mantenía en pie pero daba el sentido total a su vida.
Lo olvidarás antes que puedas pensar que en algún momento, te imaginabas conteniendo todo el tiempo en unas palabras, palabras humanas incapaces de comprimir vidas que no nos pertenecen.
Definitivamente el amor ha elaborado las más burdas trampas de casería y por supuesto yo había caído en ellas. Los hombres tenemos cierta fascinación por lo que carece tiene sentido.

lunes, 22 de junio de 2026

La reducción mínima del amor

 *

Un poco de color para esta tarde de aturdimientos.


Pequeña, no olvides que el cielo termina por tragarse todos los aviones. 

¿Te duelen las despedidas?


Cuando me percaté de ello no había tiempo de reaccionar. Sí, a veces veo el mundo a través del agua. El frío es parte esencial del ejercicio cotidiano, estreno nuevas formas para esta sombra. Tengo un nombre ¿Lo sabías? respiro y pienso que todo el universo ingresa libremente, un juicio inapelable me embarga como sí hubiese sido tocado por un rayo, me embarga sin dejar dudas. ¿Qué posibilidad cabría? nada destiñe el recuerdo, perfecto en el acto de contemplación, purísimo en la dinastía del fuego, lejos de los míos, hermoso y fulminante, de la manera más inesperada. Ahora vuelvo a preguntar por mi.

domingo, 21 de junio de 2026

Las jóvenes promesas



El polvo es el animal al que más temor le tengo
Y recuerda:
A todos los aviones se los termina tragando el cielo.

sábado, 20 de junio de 2026

El estupor de la ira

 


Los óleos de Martín Chambi


LOS NIÑOS DEL JARDÍN DEL BOSCO




Sí, ratas corriendo por los techos, salvando la distancia entre edificios.
No pienses en ángeles hermosos ni en las extraordinarias metáforas que los unen en el cielo. También se estrellan confundidos por el humo. También lo pensé una y otra vez.
¿Pero qué haría un ángel en medio de la ciudad?
Me he hecho esta pregunta una y otra vez.
En su contraposición veo niños envueltos en el sueño de los desterrados. Pequeños dioses que habitan la distorsión, limpiando su reino de la realidad.
Entre los ángeles, ratas huyendo por los techos, amantes del vacío.
Ligamentos tensados por el pánico y el estupor estilizan los movimientos de los nuevos soberanos que han renunciado a toda la belleza que se acumula como basura sobre la superficie de la ciudad.
Pequeño, ve a ver ángeles sobre los techos; en las iglesias permanecen congelados en un vuelo mediocre.

viernes, 19 de junio de 2026

EL biología del rey

EL DESLUMBRAMIENTO DE YUKIO

[Inhalas]
Una suerte de monedas girando ante la boca del desprevenido
predice la tarde de pirotecnias que descubrirá en sus pieles ríos subterráneos
hermosas cavernas por donde huye el agua espantada
[Zona de niebla]
Apenas una fortaleza para los lisiados por el sueño definitivo del cautiverio
Siervos de la maravilla inigualable del desastre desatan las manos de su feroz amor
[Montaña]
El átomo sin nombre
habita toda materia que se desmorona por la espera.
[Ensoñación]
Para cuando en la tierra todas las campanas de los muertos
abran las cabezas de tanto golpear el aire estancado
estas ruinas serán devoradas por la vida.

Envueltos por sus fantasías "coca-cola"



[...]
Vivo con desesperación y delirio, no para demostrar que estoy vivo, sino para demostrar que todos ustedes están muertos.
[...]
320 km/h sobre este gramo blanquísimo.
Tu lenguaje es otro. Su lenguaje es otro. Nuestro lenguaje es otro.
Frente al estricto orden de los fusiles, ninguna explosión podrá cegarnos.
El baile solo está permitido para un enérgico grupo de niños.
Para nosotros.
—Tú no podrás sonreír en esta trifulca con esa moneda falsa. No podrás.—
Convulsionamos frenéticamente mientras babeamos sobre toda la bendita creación.
Terriblemente bellos. Terriblemente erráticos.
Tú no podrás ser feliz entre nosotros.
Bailaremos toda la noche, alterados por nuestra divinidad.
Oh, sí. Tus palabras, las importantes. Qué desgracia.
Solo bailamos en esta fiesta mientras babeamos incontrolablemente.
Otro es mi reino de imposibles.