miércoles, 27 de mayo de 2026

Henko: la probalidad de su sonrisa.

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Divertidos los juegos en los que nos mecemos, las fabulaciones que nos dan vida. Los pequeños roles en los escenarios de la probabilidad. ¿Así podrías llamarte? Probabilidad ama las mañanas soleadas y el aroma del café en la cocina. Las cosas simples que vienen atadas con una cinta azul, es importante que algo del mar esté presente siempre entre las cosas. ¿Lo sabemos no? Las cosas inmensas tienen que estar presentes. Probabilidad es buena con los números, con la multiplicación de las sonrisas, con los problemas de gobernabilidad en las estaciones climáticas. -Todo a su tiempo piensa y pensamos- Y el ahora insiste como un animal espantado por la calma. Sí. La calma llega y todos los espacios de la casa vuelven a echar raíces, ya por la noche había soñado la escena. No me esforcé en pensar una vez retiradas todas las vendas, todo se vería claramente con el tiempo. Probabilidad teje por las noches historias de cacao en alguna selva tropical sentada al borde de su cama. Papel canela sobre el regazo invadido por una breve luz. Toda esta multitud me grita, lanza el dado, caerá siete y ella tendrá un nombre. Así construí mis propios dados, y excluí al siete de ellos. La madera aun estaba húmeda, por lo tanto pedí por ellos, por su sacrificio, lógicamente explique los porqués, intenté ser muy honesto. Siete será el número que me dé su rostro, definitivo, entre una larga cadena de números girando. Miren, les dije, miren, haré que probabilidad sea siete y mi corazón una taza de café caliente. Piensa, mañana temprano mi cuerpo reposará sobre la cama, y tal vez sea un magnifico mineral, moldeado por los años. Dejé que un delgado manto de flores cubriera el reloj que convulsionaba apasionado. Siete Siete Siete Probabilidad tiene un rostro y yo un pozo en el pecho donde se refleja. Así pues saque del bolso de algodón un pequeño recipiente. Lloverá pensé. Lloverá pensamos.

Aprendo a deletrear tus coincidencias



Por nuestro derecho a ser monstruos & por las despedidas.



Madre, mi corazón es un avispero. Tengo una semilla en la cabeza que echó raíces. Ya no sé cuál es el ruido de la luz que debo seguir, cuál su fruto.
Madre, ¿Qué rama debo cortar?
¿Cuál raíz?

martes, 26 de mayo de 2026

Behemoth Black Hole



PRIMER AGUJERO NEGRO EN SER OBSERVADO DEVORANDO UNA ESTRELLA
LOS NIÑOS ELÉCTRICOS



[Dedicatorias] En que lenguas se traducen los espasmos de este delirio 
[1972 ninguno sabía por qué] Temías amanecer [Ellos temían que amanecieras] 
Debería empezar por limpiar el desorden de tus pasos en este pequeño pasillo 
[Memoria insuficiente] 
18 958 534 millones de humanos al compás de este baile frenético bajo el sol 
[Un avispero representa a mi dios esquizofrénico y masticable] Debes dormir aunque pienses que nadie te recordará por la mañana 
[1,2,3] K.O. Técnico 
[Yo colonicé su cuerpo hace más de 5000 años] 
ahora soy un imperio en decadencia 
[Toda historia se apoya en un gran error] Extranjero en toda luz 
[Dirás que es mejor ser una partícula inestable] Una flor de laboratorio para quienes el sueño es una gota de mercurio en la lengua 
[Estás fuera de la estética de las galerías de arte y de los mercados de abasto] 
Tuyo es el camino equivocado y el rosal que arde en la memoria del suicida 
[La noche hizo este desastre con cada uno de sus amantes] 
El asesino que besa a su madre con la punta de su cerebro en su santidad 
Volando desnudo sobre la multitud en los balcones del Vaticano 
[Mañana verteré cianuro en las ríos del mundo] 
Y tu sonrisa inigualable caminará por la tierra como una hermosa bestia en extinción.

La inocencia del primate




¿Qué es una casa sino las partes de un naufragio? ¿Cómo debería llamar a este cálido derrumbe, a esta superposición de piedras moviéndose en el aire, que amo a pesar de este sol que quema sus lomos, a pesar de su peso al momento de hacer el amor y convertirse en una playa infinita?

Cuando nos hundimos, separados de nuestros pesos.

¿Qué es una casa sino un rompecabezas, el caparazón desarticulado de un cangrejo sin entrañas? Un jardín donde juegan niños al mediodía, a la hora en que gritan las ollas a pesar de las ausencias.

¿Qué es una casa sino una sonrisa destruida por las ansias y los sueños? ¿Qué es una casa?, pregunto mientras apilo otras piedras cerca de mí. ¿Qué es una casa?, pregunto mientras la maleza crece y otros reinos se instalan bajo esta luz que se quiebra sobre su sombra.

¿Qué es una casa sino esta montaña que empieza a crecer sobre mí?

Un mundo sin nombre

MORIR LLEVA TIEMPO


"Todos los juegos contienen la idea de la muerte"
Jim Morrison

Los pescadores de Yu encuentran, al salir el sol, uno que otro cuerpo varado en las orillas. Hablan sobre los cuencos vacíos de sus ojos; otros quedan atrapados en las redes que cuelgan de sus embarcaciones. Fueron arrastrados por una turbulencia de colores al inicio de la nueva luna.

Hay gente que lo ha dado todo por ellos, pero continúan aferrándose al vértigo. Cuando una planta les crece en los vientres, procuran para su salud toda clase de detergentes, incluso ácidos que los retuercen sobre la tierra, como raíces que buscan entrar hasta el centro del planeta.

Los pescadores de Yu dejan los cadáveres en las montañas y esperan que bajen los cangrejos a despellejar los miedos intactos en sus nervios.

Yu festeja este festín con los labios rojos y tazones de arroz de la mejor temporada, mientras los cangrejos desatan los nudos de un mundo sin razones, bajo los arcos tensados de sus deseos.


sábado, 23 de mayo de 2026

Las nuevas voluntades



—Pero recuerda esto.
—Dime, muchacho, ¿por qué insistes en pensar en ella? En esa mujer que despierta junto a desconocidos.
—¿Quieres saberlo?
—Sí.
—Porque ahora puedo hacer una lista con las cosas capaces de acelerar mi corazón.





AVENIDA PRIMERA
ELLOS NUNCA NOS RECORDARÁN




—Definitivamente algo había cambiado.

—No era el otoño. Tampoco alejarnos de mercurio retrógrado.

—La sexta extinción ocupaba todas las pantallas. Y la decepción más grande era que la especie humana no estuviera en la lista.

—Los días son transparentes. La idiotez colectiva también.

—No tengo nada que reprochar. Puedo sentarme a ver el fin del mundo una y otra vez con una copa de vino blanco entre las manos.

—¿Y todavía esperas algo de nosotros?

—Padre, por fin sé de propósitos.

—¿Qué encontraste?

—Un motivo para acariciar la paciencia que creía perdida.

—Yo pensé en alguna lucha. En un tigre deshaciéndose minuto a minuto entre resplandores.

—También vi ejércitos paralizados por el miedo. Una lágrima creciendo igual que una bestia sobre las ciudades.

—Las calles estaban abiertas. No había ningún mineral bajo ellas.

—Te cuento en las noches con un cuchillo en la mano para no olvidar el ritmo de la respiración.

—¿Y la luz?

—Permito ese haz solo para no olvidar la belleza de la oscuridad. Y tu nombre colgado del techo con la determinación de seguir muriendo a cada instante.

—Mis piernas admiran esa determinación.

—Lejos de este conglomerado de estrellas respira un objeto olvidado por los hombres.

—¿Qué observa?

—El momento preciso de nuestra colisión.

El comunismo Celestial

En un arrullo, pequeña, te entrego a la luz.
Deberá ser una flecha de luz, cuando los murmullos
La encienda, ardiendo iluminada.
Osip Mandelstam


LA LUZ ANTERIOR AL SOL


—¿Ángeles?

—Querida, lo que te precipita contra el mundo son esas alas. ¿No lo ves? Yo también giraba ayer como un pequeño dios; un ojo entre las multitudes. Conocí el rostro de la fortuna. Respiré junto a su ruido.

—Mira. Ten en cuenta cada parpadeo con el que te elevo, cada instante donde nos hacemos uno. Yo dialogo con las partículas que rodean tu cuerpo. Amo ese imposible donde mis ojos caen a tierra como satélites.

—¿Y después?

—Por la belleza del fracaso. Por este acabarse la sonrisa de tanta ira. Llegué para que buscaran mis restos como nuevas constelaciones en el universo.

—Te vi en la memoria blanca de un accidente de tránsito. Sin testigos. Las contusiones. Los alegatos sin sentido. Tambaleabas en el centro de la precariedad. Eras una columna de humo mientras ascendías y nadie podía creerlo.

—Lo cierto es que tocabas el cielo.

—Y no pertenecías a ningún reino terrestre.

—También sueño esa maquinaria que devuelve el aliento a las aves que caen confundidas al centro de la tierra.