LOS NIÑOS NO LE TENEMOS MIEDO A LA MUERTE
¿Qué es una casa sino las partes de un naufragio?
¿Cómo debería llamar a este cálido derrumbe,
a esta superposición de piedras moviéndose en el aire que amo,
a pesar de este sol que quema nuestros lomos,
a pesar de su peso, al momento de hacer el amor y ser una playa infinita,
cuando nos hundimos, independientes y separados de nuestros pesos?
¿Qué es una casa sino un rompecabezas,
un caparazón desarticulado de un cangrejo sin entrañas?
Un jardín donde juegan niños al mediodía,
a la hora en que gritan las ollas,
a pesar de las ausencias.
¿Qué es una casa sino una sonrisa destruida
por las ansias y los sueños más pesados?
¿Qué es una casa, pregunto,
mientras apilo nuevamente otras piedras cerca de mí?
¿Qué es una casa, pregunto,
mientras la maleza crece y otros reinos
se instalan en la comodidad de esta luz
donde la sombra se quiebra de cubito dorsal?
¿Qué es una casa sino esta montaña
que empieza a crecer dentro mí?