jueves, 5 de febrero de 2026
Una dictadura de luz
Galeano lo decía sin dudar:
Maradona. No por estadísticas, sino por desobediencia poética.
Messi es la perfección del sistema; Maradona, la grieta que lo desafía.
Uno juega como los dioses ordenan; el otro, como los pueblos sueñan.
A veces pareciera que la luz más brillante no tolera por mucho tiempo este mundo.
[...]
Era una estancia cómoda para quienes asistíamos atraídos por el humo. De aquella casa no queda más que las brasas ardiendo contra la memoria ante la promesa inmejorable de la persistencia de algún atentando contra cualquier designio celeste.
[Cercine]
Encontrar el secreto.
Fundir las campanas de bronce de los altares donde se evita el desconcierto y se vela el ala perdida, inservible, en la hora del viento.
Mi predica será única entre el balbuceo de los imbéciles, porque para cuando ellos comprendan la maravilla escondida en la decadencia serán inservibles mascaras, semillas del desencanto.
Alta es la esfera donde habita el pensamiento como un pez de color, elevado por sus oraciones ante los océanos salvajes.
En las corrientes donde se pierden las nociones, convertidos en partículas efímeras, indagamos nuestra forma primaria, inexacta.
Entonces supe de la miseria que gozaban en la cima de sus pesadillas diarias, en el ejercicio irreemplazable que otorga la manía de la voluntad.
Puesto que mi trayecto se encuentra convenientemente enlazado a la fatalidad, levanto esta fortaleza inaccesible, contra la vitalidad presumida del triunfo.
¿Que bondad esconde la mano que llama desde su lecho a la muerte y abre el jardín donde lo sagrado reviste los muros invisibles en la paranoia preciosísima de la fugacidad?.
[...]
Aprendí en la batalla la exaltación del espíritu, en cada instante de la duda, el trabajo desde lo clandestino se armo contra la falsa pericia del animal mecánico, así se destruyeron palacios donde se veneraron cadáveres donde la belleza era un dios utópico.
Renuevo el pacto secreto con el aire que refresca las catacumbas donde atados de piernas y brazos los estúpidos se levantan en hombros y habitan la baba que les permite un lenguaje.
Esta era mi travesía a través de los jardines donde la sangre es una flor incomparable.
[explosionesenlospilaresdeldía]
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