martes, 1 de noviembre de 2016

Los niños eléctricos deciden morir.

“Hemos caminado varios años juntos ahora como se dice nuestros caminos se separan/ Las mejores historias terminan así con una mandada a la mierda”
Rodolfo Hinostroza,


lunes, 26 de septiembre de 2016

Pánico en Rostov, la ciudad fantasma.

Nuevamente desperté sobre esta avenida, nuevamente con el mismo pensamiento enraizado semejante a una lanza me atraviesa este primer el sol, quizás el único desde la infancia perdida. Empecé a andar como si tuviera las respuestas a todas las incógnitas que tu música había dejado entre mis dedos, prometí a mis botas dar con algún paradero tuyo. Pero nunca el corazón tuvo un pájaro picoteándolo noche por noche, como si este fuera un fruto ya maduro destilando un néctar tristemente dulce, ahora canta una sola voz enloquecedora mientras fuerzo la memoria, mientras manipulo la realidad donde eres un campo minado. ¿Quién podría proporcionarme alguna razón para este lunes inacabable? Ya es tiempo de partir y todas las estaciones se han negado a abandonar tu cuerpo, que es un peligro, un ruina donde deambulas tratando de encontrar una casa que habitar. Se que ningún músculo ha dejado de manifestarme su furia, los tendones se han contraído, adoptando formas caprichosas que nadie entiende ni se percata de su determinación. Toda nación a sucumbido ante las trompetas que anuncian esta guerra, te escribo porque no sé hacer otra cosa, mientras el mundo llama a mi puerta desesperadamente, rasguña la puerta mi alma que presiente la determinación del que fue alguna vez con él. Nuevamente estoy perdido y la avenida que se alarga infinitamente, tiene mucho de nosotros. Estreno estos viejos ojos junto a ese gato al que odio profundamente en su lejanía. Todo tiembla, este dios no tiene las palabras exactas para mi, y su lengua es agua de mar frente a todo la ternura perdida. Temblamos juntos bajo un cielo de promesas dignas de la historia del nuevo mundo. Lejos de toda proyección insensata tomo su mano y digo que lo amo, como un ángel harapiento, un terrible ser del que su nombre esta emparentado con el desprestigio de un cielo despejado por el que acaban de pasar los aviones de guerra.


26 de septiembre del 1932

domingo, 11 de septiembre de 2016

[Nota de guerra encontrada en Rostov]

[...]
Ella no entiende que los helechos se marchitan en su mejor estación, que escasea la lluvia a pesar de los días nublados. Por esta calle podemos ver morir al sol, una y otra vez como el recuerdo de mi padre sentado con su escopeta en el sillón familiar. Mientras los niños roban los autos de la cuadra para ser estrellas empotradas en las autopistas. 1989 veces tu nombre subversivo pintado en las paredes de la ciudad, sin descanso hasta el día de hoy. La policía nunca tuvo una descripción acertada de lo que ocurrió. Podría permitirme para bien de nadie este pedazo de cielo. Ayer lo quisiste rojo. Durante toda la guerra armada, a pesar de los peligros. 1989 pensamientos incendiarios en la unidad de la muerte. Sin causar disturbios entro al día ordenado como la mesa del comedor diario. Impecable a pesar de la pólvora y las flores. Y las esquirlas del día en el lomo de la bestia que besa tu frente y recuerda todos los estallidos que han llegado a conformar una melodía de Stravinski. Siempre serás un demonio a pesar de tus alas y la blancura de tus harapos, me susurras al oído. Siempre serás ese pasajero que perdió el boleto de regreso. 1989 palabras para un himno que solo los mudos podrán entonar en tu nombre, en mi nombre, sobre todo lo que se lleva por delante el futuro que es una navaja.
11 de septimbre del 2016



domingo, 6 de marzo de 2016

That's all folks

*
Las nuevas madrugadas y los nuevos habitantes. Aún sigo pegado al eje de este planeta. Caminando por segunda vez. Los tipos duros somos arrastrados 400 mar adentro. Antes de tener un paro respiratorio y escuchar como una ola se disuelve vemos a lo lejos un color turquesa que se asemeja a un cuadro del P. Klee. Los tipos duros tenemos 3 costillas fracturadas por el RCP pero nos mantenemos en el aire.
Las promesas son el humo de las viejas explosiones. Ya es tarde y deseamos descansar. La luz se mudo a un lugar más apropiado y nos quedamos con las viejas historias que nos atormentan con un final feliz. 




miércoles, 20 de enero de 2016

Capitulo final: La destrucción del cielo

[...]
Porque a pesar de todas estas muertes sucesivas, de la idiosincrasia del agua y todo objeto celeste. Me cuestiono este cúmulo de nubes en el pecho. Este despertar en cada gesto que me empareja con la muerte. Pues debido a ello puedo descansar este turba de colores en la hierba. Porque a pesar de ser cierto, de creer en la supremacía del oro bendito de tus alucinaciones, a pesar de todo esto, puedo hundirme lentamente en el sueño de los metales más preciados que gravitan en torno a la idea fabulosa de tu existencia eléctrica. A pesar de la muerte misma que se instala en este reino donde los pájaros se estrellan a tus pies, confundidos, como yo en este instante donde se quiebra el universo.

Los niños eléctricos y su última visión. Rostov 1932



A ti por todas las razones. Aunque ninguna sea suficiente y verdadera.

martes, 12 de enero de 2016

Día 234: Las madrugadas sin dios

[...]
La pornografía salvará el mundo. Dedicará sus luces intensas a su sonrisa interminable, que todos sueñan detrás de los monitores. Será el momento perfecto para cuando cierren las tiendas y nos quedemos sin dios. Entonces te invité a pasar a mi mesa, a ese agujero donde nos hace falta todo.
Decidiste pasar la noche a pesar de las hermosas mujeres de los catálogos. A pesar del frío. De ese cuerpo que navega entre sábanas todas las noches como un tempano del que nadie sabe nada.
La pornografía salvará al mundo me dijiste, "acaso no ves el cielo en sus ojos tras los monitores", probablemente no aprendimos a amar correctamente, de forma vertical contra el cielo.
Yo puedo pasar esta noche, que no acabará.
Puedo acariciar ese silencio que se erecta cuando cierras los ojos solo para llorar.
Los niños eléctricos. Rostov 1932.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Día 643: [Bombardeo sobre la ciudad invisible]

[...]

Volver a casa. A esa casa que ahora son cenizas. Ya lo habías mencionado. Atrás de lo que fue un reino para nosotros ha crecido un bosque. Sin casa alguna no sabemos quien fue el que terminó por huir. Solo dimos los pasos suficientes. Sabemos que una casa puede convertirse en un desastre. Un prisión adorable. Con el tiempo se extraña la presión en las muñecas y en los tobillos. Hubiera preferido quedarme con el recuerdo excitante del fuego y no con las cenizas. Uno entiende que no puede levantar una casa con cenizas. Uno nunca entiende que es una casa. Uno espera conocer la levedad de las cenizas. Uno busca con el tiempo otros reinos.



[Uno entiende que todas las casas tienen su nombre]